El fuerte sismo de magnitud 6.1 que sacudió la región Ica dejó graves estragos en el patrimonio histórico y estructural de la ciudad, siendo uno de los puntos más afectados el emblemático Cementerio General de Saraja. El movimiento telúrico provocó el colapso de un antiguo pabellón, dejando a la intemperie ataúdes, restos humanos y lápidas destrozadas.
Este lamentable escenario ha puesto en evidencia no solo la fuerza del evento sísmico, sino también la vulnerabilidad de un recinto que data de 1754, así como la falta de respuesta de las autoridades ante las advertencias previas sobre su precario estado de conservación.
El colapso se registró específicamente en el pabellón San Benito, ubicado en la parte más antigua del camposanto. De acuerdo con el reporte, un total de 18 nichos cedieron ante la fuerza del temblor, exponiendo los cajones y los restos fúnebres.
Las imágenes del lugar muestran una destrucción total de la fachada de los nichos, con vidrios rotos, adornos destruidos y pedazos de lápidas esparcidos por el suelo. Carlos Ramos, presidente de la Beneficencia de Ica, explicó que la caída de esta estructura, que alberga sepulturas desde el año 1940, se debió a que fue construida con material noble tradicional, pero carecía por completo de columnas de soporte, una deficiencia arquitectónica común en las edificaciones de esa época.
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Ante la emergencia, las autoridades del cementerio han iniciado las gestiones para mitigar el impacto. Ramos detalló que el hecho ya fue reportado al Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), en una reunión que contó con la presencia del ministro de Defensa, a quien se le entregará la documentación formal de los daños.
Como primera medida de contingencia, se ha programado la remoción total de los escombros para proceder con la recuperación de los 18 cuerpos expuestos. El titular de la Beneficencia aseguró que todos los difuntos afectados serán trasladados de inmediato hacia la parte nueva del cementerio, donde se cuenta con pabellones modernos y nichos disponibles para albergarlos de manera digna.
El presidente de la Beneficencia mencionó que la vulnerabilidad de la infraestructura ya era de conocimiento público y gubernamental, pues dijo haber realizado diversas gestiones administrativas solicitando intervención y presupuesto al Gobierno Regional de Ica, a la Municipalidad Provincial, y al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, entidad de la cual dependen administrativamente.
A pesar de haber elaborado expedientes y fichas técnicas para la construcción de nuevos pabellones y veredas, la institución no recibió ninguna respuesta favorable ni apoyo financiero por parte del Estado. Actualmente, el cementerio subsiste de manera exclusiva gracias a la recaudación propia generada por la venta de nichos y terrenos para mausoleos, lo que ha limitado su capacidad para realizar obras de mantenimiento preventivo y evitar desenlaces como el ocurrido tras el sismo.
El último sismo más destructivo que tuvo el Perú y que causó casi 600 muertos ocurrió hace 18 años, un 15 de agosto del 2007 que se sintió en gran parte del Perú. Edwin Herrera visitó la ciudad para ver cómo se ha reconstruido.
