La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos elevó de 63 % a 81 % la probabilidad de que el Fenómeno El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y noviembre de este año.
En diálogo con Enfoque de los Sábados, David Pareja Quispe, meteorólogo y director de la escuela profesional de Geofísica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM); Nathaly Vargas López, hidrobióloga; y Luis Vásquez Espinoza, vocero del Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), analizaron cuáles serán los efectos del fenómeno climático en el país.
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El meteorólogo David Pareja explicó que el Fenómeno El Niño ya está presente en el Perú, aunque sus efectos más notorios se sentirían recién en el verano; es decir, durante diciembre, enero y febrero próximo. “Ya estamos en El Niño [y] va a continuar”, precisó el especialista.
Asimismo, Pareja señaló que, aunque la NOAA ha aumentado la probabilidad de un evento de mayor magnitud, aún no es posible determinar si alcanzará una intensidad fuerte o extraordinaria.
“Lo que nos interesa y es el trabajo titánico que hasta el día de hoy todavía no se puede decir con exactitud es que si en los meses de verano, diciembre, enero, febrero, vamos a tener un niño fuerte o extraordinario. La intensidad es lo que no sabemos actualmente. Todavía no podemos aventurarnos a decir cuál va a ser la intensidad que vamos a tener en esos meses”, acotó.
Este escenario ha llevado a las autoridades a continuar monitoreando la evolución de la temperatura del mar para emitir pronósticos más precisos y fortalecer las medidas de prevención, señaló el especialista.
La hidrobióloga Nathaly Vargas explicó que El Niño es un evento natural y periódico, pero cada episodio es distinto en intensidad y comportamiento.
“Cada uno tiene una intensidad distinta, una forma de presentarse distinta, una forma de ondas Kelvin que llegan a nuestras costas con una periodicidad distinta que lo hacen único para cada episodio”, sostuvo.
Asimismo, Nathaly Vargas señaló que el fenómeno no solo implica el calentamiento del mar, sino también cambios en la estructura del océano, como el desplazamiento de aguas frías ricas en oxígeno y nutrientes hacia mayores profundidades, lo que afecta la disponibilidad de recursos marinos.
“Estamos hablando del calentamiento del agua, de la afectación en la productividad primaria de nuestro mar, de una profundización de la termoclina que es, en términos muy sencillos, una capa que separa el caliente del agua fría, al profundizarse vamos a tener en la columna de agua mucho más caliente en la superficie y el agua fría rica en oxígeno, rica en nutrientes mucho más al fondo. Estamos hablando de una afectación en la distribución y disponibilidad de los recursos que, sin lugar a duda, causan afectación en las principales actividades económicas que nosotros tenemos asociadas al mar”, indicó.
En esa misma línea, Vargas explicó que estas alteraciones impactan en actividades económicas como la pesca, la agricultura y el turismo, por lo que destacó la importancia de estudiar el fenómeno y fortalecer las acciones de prevención para reducir sus efectos.
“Dentro de la pesca también vemos afectada la parte incluso turística. […] En realidad es un evento que va más allá de se calienta el agua, sino es un evento mucho más macro que nos genera diferentes impactos, diferentes efectos y que nosotros estamos en la obligación de estudiarlo, de verlo, de anticiparnos [y] de prevenir los efectos que ya sabemos que se van a dar”, indicó.
El vocero del ENFEN, Luis Vásquez Espinoza, explicó que actualmente se desarrollan de manera simultánea el Niño Costero y el Niño Global, ambos con proyecciones de extenderse hasta el verano de 2027.
Asimismo, indicó que, si bien existe casi total certeza de que el fenómeno El Niño global continuará y la NOAA estima un 81 % de probabilidad de que alcance una intensidad fuerte, aún persiste incertidumbre sobre su magnitud final.
“La NOAA indica que el máximo calentamiento se daría entre octubre, noviembre, diciembre con una probabilidad del 81% de que sea un Niño fuerte. Sin embargo, también deja un margen de incertidumbre para si alcanzaría esta magnitud digamos muy fuerte. Lo que sí es cierto es que hay un casi 100 % de que se va a dar [El Niño]. Es más, ya estamos sintiendo la condición de El Niño desde este mes”, indicó.
Asimismo, señaló que el ENFEN coordina con entidades como CENEPRED e INDECI para facilitar la gestión del riesgo y recordó que El Niño no solo calienta el mar, sino que altera el sistema climático y puede generar lluvias intensas, desbordes de ríos y deslizamientos, aunque también podría favorecer la presencia de especies marinas como atunes, barriletes y otros recursos oceánicos.
“Dentro de los factores positivos que podemos encontrar, si lo asociamos a la pesquería o al impacto que se da en la zona costera, vamos a tener una mayor presencia de recursos oceánicos como atunes, la melva, el barrilete, picudos, también presencia de perico, aunque esta especie está en veda. También, por otro lado, vamos a tener presencia de recursos de aguas ecuatoriales que se desplazan hacia la zona norte y centro del país, como la ayamarka, la samasa, entre otros.
Finalmente, Vásquez Espinoza indicó que la mayor frecuencia de estos eventos podría estar relacionada con el cambio climático, lo que incrementaría sus impactos en el país.
El ingeniero civil Eduardo Parodi, magíster en gestión de riesgos naturales, informó sobre la detección de una anomalía térmica en la superficie del mar peruano confirma la existencia de un fenómeno de El Niño Costero en desarrollo. Anotó que todavía no es posible determinar su duración.
