Silvia Aguilar Luna, magíster en recursos acuáticos y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, analizó en una entrevista en Las cosas como son de RPP la actual evolución del fenómeno de El Niño en el litoral peruano.
Según explicó la especialista, este evento climático inició en los primeros meses del año y se espera que su mayor intensidad se manifieste entre agosto y diciembre, dependiendo de si se trata del Niño Costero o El Niño del Pacífico Central.
De acuerdo con Aguilar Luna, este proceso representa una modificación integral del ecosistema marino que obliga a las especies adaptadas al frío a buscar refugio o migrar, mientras que permite el ingreso de especies tropicales a zonas más cercanas a la costa, alterando tanto la biodiversidad como la actividad pesquera.
De acuerdo a lo señalado por la especialista, las previsiones actuales se basan en proyecciones de instituciones técnicas como la NOAA y el ENFEN.
Según indicó la docente, el ecosistema está experimentando una transición donde las condiciones cálidas comienzan a predominar, afectando la distribución habitual de los recursos hidrobiológicos.
La bióloga explicó que este calentamiento progresivo provocará que las especies de aguas frías se profundicen o se desplacen hacia el sur del litoral peruano.
“Vamos a ver cómo van ingresando especies típicas de aguas cálidas y se van replegando, se van profundizándose o yéndose hacia el sur las especies de condiciones frías”, precisó la magíster.
Según explicó Aguilar Luna, la anchoveta es la especie más sensible a estos cambios por ser propia de aguas costeras frías.
De acuerdo con la especialista, ante el incremento de la temperatura, este recurso inicialmente se concentra muy cerca de la costa buscando remanentes de agua fría para luego desplazarse hacia mayores profundidades o hacia el sur.
Por otro lado, la bióloga señaló que este escenario facilita la aparición de especies de aguas cálidas como el perico, el barrilete, la cachema y el coco, las cuales ahora se encuentran a menos distancia de la costa para los pescadores.
“Lo que antes viajaban ellos 10 o más horas para ir a aguas oceánicas, pues ahora viajan tres o cuatro horas y ya las pueden encontrar”, indicó en referencia a la captura del perico.
De acuerdo con el análisis de Aguilar Luna, la ausencia de la anchoveta en sus zonas habituales genera una crisis alimentaria crítica para las aves marinas y los lobos de mar, cuya dieta depende casi exclusivamente de este pez.
La especialista detalló que estos animales se ven obligados a realizar recorridos mucho más largos y extenuantes para localizar cardúmenes, lo que resulta en un gasto de energía que no pueden recuperar.
Según indicó, esta situación es la causa principal de la muerte por inanición y los varamientos que se observan en las playas.
Finalmente, la bióloga explicó que esta falta de alimento provoca que animales como los pelícanos se desorienten y busquen sustento en zonas urbanas, acercándose primero a los desembarcaderos y luego a los mercados de las ciudades.
Además, señaló que los lobos marinos enfrentan un riesgo similar, ya que al ser mamíferos necesitan regresar a tierra firme para descansar y, al recorrer distancias mayores sin alimento, pierden la energía necesaria para sobrevivir y pueden morir por inanación.
