El doctor César Jiménez, físico y catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, advirtió este viernes sobre el riesgo sísmico que enfrenta la costa central peruana debido a una prolongada acumulación de energía tectónica.
En una entrevista en Las cosas como son de RPP, el especialista explicó que esta zona del país se encuentra bajo una deformación constante de la corteza terrestre debido a que la placa de Nasca se introduce bajo la continental a una velocidad de hasta ocho centímetros anuales, un proceso geológico que, al no ser liberado de forma masiva, aumenta la probabilidad de un evento de gran magnitud en el corto o mediano plazo.
Jiménez señaló que la preocupación sobre un gran sismo radica en que la región central no ha experimentado una ruptura total desde el devastador terremoto ocurrido en el año 1746.
Según su análisis, aunque el siglo XX y los inicios del XXI registraron eventos de importancia en Huacho, Barranca, Chilca y Pisco, estos movimientos no fueron suficientes para mitigar la tensión acumulada en el contacto de las placas.
"En el siglo XX hemos tenido cuatro terremotos en la zona central del Perú, 1940 en Huacho, magnitud 8.0; 1966 en Barranca, Magnitud 8.1; 1974 en Chilca, Lima, magnitud 8.1; y el último, el 2007, el 15 de agosto en Pisco, magnitud 8.0", reseñó el especialista.
"Esos cuatro terremotos no han logrado liberar toda la energía sísmica, sino solamente el 20% de la energía sísmica acumulada desde 1746", agregó Jiménez.
El especialista estimó que un futuro terremoto en esta área podría alcanzar magnitudes de entre 8.5 y 8.8, cifras comparables a los sismos más destructivos de la historia reciente mundial.
Jiménez explicó que no incluye el terremoto de 1970 en su recuento de los sismos de la zona central debido a que este evento tuvo un mecanismo focal distinto. Indicó que diferencia de los terremotos citados, que fueron causados por la interacción entre la placa de Nasca y la placa continental, el sismo de 1970 en Chimbote se originó por una ruptura dentro de la misma placa de Nasca.
El especialista precisó que los otros cuatro sismos son considerados eventos de falla inversa en zonas de subducción (limite de placas tectónicas), los cuales se caracterizan por producir grandes movimientos y generar tsunamis, marcando una diferencia técnica fundamental con el terremoto de 1970.
Jiménez indicó que la configuración tectónica del territorio peruano permite identificar sectores con comportamientos diferenciados, donde la zona central se perfila como la más vulnerable actualmente.
El especialista detalló que el país se divide en tres grandes regiones: el norte, que abarca desde Tumbes hasta Chimbote; el centro, que se extiende desde Chimbote hasta la zona de Paracas; y el sur, que comprende desde la dorsal de Nasca hasta la frontera con Chile.
Al respecto, explicó que el sector central comprende un litoral de aproximadamente 600 kilómetros, un área en el que existen puntos identificados como zonas de silencio donde la ausencia de sismos importantes es alarmante.
El experto señaló áreas críticas como Huarmey y Paracas en el centro, además del tramo comprendido entre Arica e Ilo en la región sur.
No obstante, precisó que la peligrosidad de un sismo también está condicionada por la calidad del suelo y el tipo de construcción, destacando que ciudades asentadas sobre terreno rocoso, como San Juan de Marcona, ofrecen una resistencia estructural superior frente a las ondas sísmicas.
